Hoy cancelé mi suscripción a Warcraft.

Hoy cancelé mi suscripción, no a falta de recursos, ni mucho menos a falta de tiempo. Simplemente ya no lo encuentro divertido, ya no me divierte matar a gnomos por diversión. ¿Es que estoy demasiado viejo para esas cosas? No sé, probablemente; probablemente llega un tiempo en el cual debes de dejar cosas atrás para comenzar otras nuevas, dedicarse a la carrera, conseguir una pasantía, usar un traje como mi viejo…

Crecer duele, por ello algo gran alboroto de esto, porque no solamente dejo de jugar al Warcraft, de pasar mis tardes en el mundo de Azeroth, sino por lo que significa y conlleva: Dejar los juguetes y tomar el tintero, un tintero lleno de neologismos y señores con nombres rimbombantes que no saben de lo que hablan, o creen saberlo.

Pero dejen al pequeño llorar su pérdida, a su infancia moribunda que recordará siempre y llevará en su corazón.

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L’heure avant le midi

¿Qué haces cuando aquel dia se convierte en noche?

Cuando la persona que te prometía un amanecer cálido y hermoso que resulta ser un amanecer frio y nublado, con lluvias que solo le causarían otro resfrío inútil al corazón.

Decía que el sol iba a salir, pero mintió. Y aquella noche de la que escapabamos ahora resultaba en un tierno recuerdo del primer amor, tiempos mejores comparados con aquel triste futuro que deparaba el amanecer de un nuevo día nublado y deplorable. Tal vez nada funcione conmigo y estoy destinado a en dolor siempre estar. Algunos dicen que simplemente dramatizo. Pero estos sentimientos no los puedo ocultar. Ahora otra persona me promete un atardecer fogoso, hermoso y apacible, con un cierto toque de misterio, romance del bueno.

¿He de hacerle caso?¿ O terminará en desgracia también?.

Muchos prometen, pero nadie entrega. ¿Será mi destino estar por siempre hambriento de un amor verdadero?